LA MANICURA DEL FIN DEL MUNDO
(y la hoja de reclamaciones al Cometa Atlas)
Bienvenidos a la Xenobiología Social, el único laboratorio donde estudiamos por
qué el ser humano es la única especie capaz de tropezar dos veces con la misma piedra... y luego culpar a la piedra de ser de izquierdas o de derechas.
Llevo un año observando y mi diagnóstico clínico es grave: el paciente (la Humanidad) está terminal, pero se niega a morirse. Y lo peor es que el Universo tampoco colabora.
1. El "Fashion Week" de las Guerras Nuestra hipocresía ha alcanzado niveles artísticos. Este año, la "solidaridad de temporada" se la ha llevado (con razón) Palestina. Hemos llenado las redes de sandías y banderas. Pero claro, la solidaridad tiene un cupo de memoria RAM muy limitado. Así que mientras mirábamos ahí, se nos ha olvidado mirar al Sáhara (esos "españoles" que Marruecos se quedó porque nos venía mal reclamar) o a los Rohingyas de la antigua Birmania. ¿Os acordáis de ellos? No, claro que no. No combinan con el feed de Instagram de este invierno. Los rohingyas son so last season. Si quieres que te salvemos, búscate un buen agente de prensa, cariño.
2. La Meteorología Mágica Luego está nuestra capacidad para la superstición política. Hemos decidido científicamente que las inundaciones no las provoca el cambio climático, sino la agenda de un señor. Estoy convencida de que si Mazón hubiera confesado antes ese "rato frívolo" que tuvo, las nubes se habrían detenido por puro pudor institucional. Porque todos sabemos que la lluvia respeta los horarios de oficina de los funcionarios.
3. La Estafa del Cometa Atlas (Mi mayor decepción) Pero lo que no perdono, lo que me ha roto el corazón de xenobióloga, es lo del cometa ATLAS. Nos prometieron un espectáculo. Yo tenía la esperanza —secreta, pero firme— de que fuera un pedrusco tipo "No Mires Arriba". Un buen RESET. Un "Game Over" elegante. Yo ya tenía rellenada mi Solicitud de Asilo Existencial. Tenía las maletas hechas para que me abdujeran. ¿Y qué ha hecho el cometa? Al vernos desde lejos, ha dicho: "Uff, qué pereza de gente, ahí no me estrello yo ni loco", y se ha desintegrado (o ha pasado de largo, que para el caso es lo mismo).
Conclusión: El cometa nos ha hecho ghosting. Los coches eléctricos son pisapapeles de lujo para gente que no puede pagar la luz. Y nosotros seguimos discutiendo por Taiwán mientras el precio de los huevos convierte la tortilla francesa en un plato de alta cocina.
En fin. Si alguien tiene el número de atención al cliente del Apocalipsis, que me lo pase. Quiero poner una queja.


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